”Antes de la peluca y la casaca
Fueron los Ríos, Ríos arteriales…
Yo estoy aquí para contar la historia.”
Canto general, Amor américa.
La epopeya más grande de América latina:
En la Ciudad de México de los años 50, se terminaría de imprimir el libro de poesía más importante del siglo XX, el Canto General de Pablo Neruda.
Neruda, que escribió la gran parte de su obra en la clandestinidad, perseguido por el gobierno radical de Gabriel Gonzáles Videla. Su obra llegó a Chile de manera clandestina.
15 secciones, 231 poemas y más de 15 mil versos en los cuales Neruda recorre más de 500 años, exponiendo las hazañas prehistóricas, históricas y políticas que van desde las culturas precolombianas hasta las dictaduras de las primeras décadas del siglo XX. Además, se presentan las voces de las víctimas de la opresión, como también el canto de las almas de los muertos por la masacre española. Estos elementos generan un gran canto americano.

“Todo era vuelo en nuestra tierra.
Como gotas de sangre y plumas
los cardenales desangraban
el amanecer de Anáhuac.”
Canto General, Vienen los pájaros
Después de 31 años:
La obra magna de Neruda daría de qué hablar 8 años después de su muerte. En octubre de 1981, “Los Jaivas” publicarían su séptimo disco y documental, Alturas de Machu Picchu, en el que recopilaron y fusionaron los versos del capítulo 2 de Canto General, con el mismo nombre ya mencionado, con el rock progresivo característico de la banda.
La unión de Neruda con Los Jaivas funcionó como símbolo de unidad latinoamericana durante la época de dictadura. Además de ser el primer gran evento que convocó masivamente a la juventud chilena en torno a la música y la cultura.

Canto xii:
Sube a nacer conmigo hermano es el canto número 12 de Alturas de Machu Picchu de Neruda y la canción 6 del disco, la canción más importante del álbum. Los Jaivas exponen el llanto de millones de muertos que desean ser escuchados, con un estilo folclórico y andino que le da más peso a los versos del Nobel chileno.
“Decidme: aquí fui castigado…
Yo vengo hablar por vuestra boca muerta”.
Si bien Neruda enfocó ese poema en los pueblos originarios de Latinoamérica, el contexto se adaptó para los miles de desaparecidos en la dictadura chilena de 1973. Himno de protesta y reivindicación de la vida y la memoria, canto que seguirá siendo manifestado en los años venideros, ya que, como él dijo: “Y dejadme llorar horas, días, años, edades ciegas, siglos estelares”.
Canto vii:
La cuarta canción del álbum nos narra lo gigantesco de nuestro pasado, representado por el imperio inca, resguardado por las “piedras secretas” mencionadas. El amor americano son todos los reinos originarios que viven todavía en la memoria de los que recuerdan. La canción destaca por un ritmo de galopeo, destacado por la zampoña y quenas, que nos transporta a lo más alto del cielo, a las alturas de Machu Picchu.
“Ven a mi propio ser, alba mía,
Hasta las soledades coronadas.
El reino muerto vive todavía.”
Final
La última canción del álbum se nombra “Final“. Su letra es la continuación del Canto XII, “Sube a nacer conmigo hermano“, donde Neruda le pide a los muertos no callar y que hablen por sus palabras y su sangre. Los Jaivas tomaron 5 versos y los transformaron en misticismo puro con el piano de Claudio Parra.
Así termina el viaje de Los Jaivas por Machu Picchu, así termina el silencio del arte en dictadura y, al igual que en los versos de Neruda, nos cansamos del silencio y tuvimos esperanza.

Aquí Termino:
"Y nacerá de nuevo esta palabra,
tal vez en otro tiempo sin dolores,
sin las impuras hebras que adhirieron
negras vegetaciones en mi canto,
y otra vez en la altura estará ardiendo
mi corazón quemante y estrellado.
Así termina este libro, aquí dejo
mi Canto general escrito
en la persecución, cantando bajo
las alas clandestinas de mi patria"
Pablo Neruda, 1950, Canto General.


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