
Un sábado 27 de febrero del año 2010, Chile se remecía a las 03:34 hrs de la madrugada debido a un terremoto de magnitud 8,8 MW. Ante esto, Radio Cooperativa cubrió el suceso en su totalidad.
Radio Cooperativa posiciona su cobertura del “27-F” como un ejercicio de servicio público y compañía, priorizando la entrega de tranquilidad por sobre el impacto visual o emocional. Para el medio, el valor principal de su relato, liderado por la voz de Sergio Campos, radica en haber mantenido una entrega ininterrumpida desde el primer minuto de la catástrofe. Por ello, se convirtió en el principal vínculo para miles de chilenos que dependían de sus radios ante el colapso de otros suministros y medios de comunicación.
Racionalidad frente al sensacionalismo mediático
A diferencia de otros medios, Radio Cooperativa prioriza la racionalidad frente a lo que Sergio Campos denomina “infoxicación” o “sensacionalismo exacerbado”. El estilo de la radio se distingue por rechazar la manipulación de las emociones de las víctimas para ganar sintonía, una práctica que el periodista califica como una aberración profesional. En su lugar, el medio destaca la labor de su equipo periodístico y corresponsales en cada rincón de Chile, enfatizando las consecuencias a nivel nacional que implicó la tragedia.
La identidad de Cooperativa en este tipo de noticias se construye a través de conceptos clave que los diferencian de la competencia. La emisora resalta que, durante la emergencia, otras estaciones no estaban al aire, lo que reforzó la credibilidad y el rol de liderazgo de Cooperativa en el dial. El medio centra sus foros de debate para criticar el exceso de datos irrelevantes o angustiantes, información que no contribuye a la utilidad pública.

La voz de la tranquilidad ante la precariedad técnica
Asimismo, es importante destacar la tranquilidad que se le transmite a la audiencia. Atributo que el medio asigna a sus locutores, especialmente a Sergio Campos, para definir un tono de voz sobrio que busca calmar a la población en momentos de pánico. Además, la precariedad de las comunicaciones describe el desafío técnico de transmitir sin electricidad ni agua, elevando el valor del trabajo periodístico de Cooperativa por sobre la noticia del sismo en sí.
La estructura de notas de Radio Cooperativa sobre el 27-F no solo aborda las víctimas fatales o la destrucción de edificios, sino que las sitúa dentro de una misión informativa, comparada con otros grandes hitos sísmicos, como el de 1985. El medio refuerza su marca institucional a través de programas icónicos como El Diario de Cooperativa, que funciona como el sello de garantía de una información validada y alejada de la irracionalidad mediática.



