El primer show de Mac DeMarco logró cautivar a un público que lo esperaba hace un tiempo. El artista mostró una nueva etapa en su música, manteniendo también sus clásicos.
El pasado sábado 18 de abril, el Teatro Caupolicán fue el escenario del primero de los dos shows que Mac DeMarco tiene programados en Santiago, una presentación que logró cautivar a un público que lo esperaba con ansias desde hace tiempo. La noche marcó también un punto de inflexión en la carrera del artista canadiense, quien mostró una nueva etapa en su música sin abandonar los clásicos que lo han convertido en un referente de su generación.
Las puertas del recinto abrieron con puntualidad y, antes de la presentación principal, el público tuvo la oportunidad de disfrutar de María y los Templos, una propuesta de jazz experimental que sirvió como telonero y preparó el ambiente para lo que vendría. A las 21:00 horas, Mac DeMarco y su banda salieron al escenario para dar inicio oficial a la velada con una canción de su nuevo disco, marcando desde el primer acorde el tono de una noche que combinaría lo nuevo con lo conocido.
A lo largo de los años, Mac DeMarco ha construido una carrera sólida tanto en el circuito independiente como en el escenario internacional, explorando con libertad el rock psicodélico, el soft rock y un pop de reminiscencias setentas que lo ha diferenciado de sus contemporáneos. Esa trayectoria quedó en evidencia durante el show, donde los cinco músicos en escena demostraron que una puesta en escena no necesita ser ostentosa para ser efectiva. Sin grandes alardes visuales, el quinteto sostuvo la energía del concierto con solidez y precisión, manteniendo encantado a un público que coreó tanto las nuevas canciones como los temas más conocidos de su discografía.
El show también estuvo acompañado por una propuesta visual que aludía a estéticas de videojuegos retro, un guiño que conectó de manera especial con la audiencia presente, compuesta principalmente por jóvenes de la generación Z y millennials. Ese detalle no pasó desapercibido y sumó una capa extra de identidad a una presentación que, en su aparente sencillez, supo construir momentos memorables. El segundo show está programado para el domingo, y todo indica que la expectativa será igual de alta.

