Hace más de cincuenta años, David Bowie grabó un rayo sobre su rostro y convirtió la portada más cara del mundo en la imagen más icónica del rock.
Era 1973, David Bowie acababa de conquistar todo el mundo con Ziggy Stardust y ya quería escapar de él. Antes de que el año terminara, lanzaría tres álbumes distintos. El primero, el más extraño, el más urgente y el más americano de todos fue Aladdin Sane. El cual no era una continuación de Ziggy, sino una disección de él.

La mayor parte de las canciones de Aladdin Sane no nacieron en ningún estudio sino que en autobuses de gira, en trenes nocturnos o en habitaciones de hotel. Durante la segunda mitad de 1972, Bowie recorría los Estados Unidos con su banda, los Spiders from Mars, y la experiencia lo desconcertó de una manera que ningún álbum anterior lo había logrado capturar.
Estados Unidos no solo lo fascinó y lo repulsó a partes iguales. El biógrafo Christopher Sandford lo resumió de una manera precisa: Bowie estaba “simultáneamente horrorizado y obsesionado por Norteamérica”. Esa tensión irresuelta, ese vértigo entre la euforia del estrellato y el agotamiento del camino, es el verdadero corazón del álbum.
“Aladdin Sane era mi idea del rock and roll norteamericano. Estaba en ese circuito de giras, sin disfrutarlo demasiado. Mi escritura inevitablemente reflejó esa esquizofrenia: querer estar en el escenario cantando mis canciones, pero al mismo tiempo no querer estar con esos autobuses con toda esa gente extraña”.
— David Bowie

Grabado entre los tramos de la Ziggy Stardust Tour, principalmente en los estudios RCA de Nueva York y Trident de Londres entre diciembre de 1972 y enero de 1973, el disco fue el último que Bowie registró con formación completa de los Spriders: el guitarrista Mick Ronson, el bajista Trevor Bolder y el baterista Mick Woodmansey.
Sobre los pianos
Si Ziggy Stardust era glam pulido, Aladdin Sane quería ensuciarse. El prodcutor Ken Scott lo dijo sin rodeos: Bowie quería que ciertas canciones sonaran como los Rolling Stones, ásperas y sin pretensiones. Y en una buena medidalo consiguió.
Pero la verdadera revelación del álbum fue la incorporación del pianista Mike Garson, un músico de jazz y blues cuya presencia cambió por completo el horizonte sonoro del disco. El biógrafo David Buckley calificó su llegada como “revolucionaria”, y el ejemplo más claro está en la canción que le da nombre al álbum.
En Aladdin Sane, Garson intentó primero un solo de blues, luego uno latino. Bowie los rechazó con amabilidad y le pidió algo más cercano al jazz de vanguardia. El resultado, improvisado y grabado en una sola toma, es considerado uno de los solos de piano más audaces de la historia del rock: disonante, libre, inquietante, completamente ajeno a cualquier convención del género.
Las canciones
El original LP británico incluía, junto al título de cada canción, el lugar donde había sido escrita o donde tomó su inspiración. Nueva York, Detroit, Los Ángeles, Seattle–Phoenix, Nueva Orleans.
”Panic in Detroit” nació de las historias que Iggy Pop le contaba a Bowie sobre los disturbios del ’67 y el White Panther Party. “Cracked Actor” retrató a los prostitutos y adictos que Bowie observó desde su hotel en el Sunset Boulevard de Los Ángeles. “Drive-In Saturday”, escrita en un tren nocturno entre Seattle y Phoenix, imaginaba un futuro postapocalíptico donde la humanidad debía ver películas antiguas para recordar cómo hacer el amor.
Y luego estaba “The Jean Genie”: comenzó como una improvisación espontánea en el autobús entre Cleveland y Memphis, se convirtió en un hit del top cinco británico, y quedó para siempre como una de las mejores canciones de rock de los años setenta.
La portada más cara del mundo
El mánager de Bowie, Tony Defries, tenía el plan de hacer la portada tan cara que RCA se viera obligada a promocionar el álbum masivamente para recuperar la inversión. Lo logró. La fotografía de Brian Duffy, con el rayo rojo y azul dividiendo el rostro de Bowie y una lágrima deslizándose por su clavícula, fue impresa en un sistema de siete colores, en lugar de los habituales cuatro, convirtiéndose en la portada de álbum más cara de su época.
El rayo, según se cree, fue inspirado por un anillo que usaba Elvis Presley con las letras TCB y un relámpago. El maquillaje fue obra del artista Pierre Laroche. La lágrima fue idea del propio Duffy: “simplemente la puse ahí”, recordó Bowie más tarde. “Me pareció bastante bonita.”
The Guardian la llamó “la Mona Lisa de las portadas de álbumes”. Billboard la incluyó entre las 50 mejores portadas de la historia en 2022. Es, según muchos biógrafos, la imagen más célebre de toda la carrera de Bowie. Y Bowie solo la usó una vez en su rostro: en esa sesión fotográfica de enero de 1973.
La portada representa ese carácter dividido del personaje Aladdin Sane: el “rayo” que parte el rostro es la misma grieta que atraviesa el álbum, la misma esquizofrenia que sentía Bowie frente a la fama y América — Nicholas Pegg, biógrafo
Más de cincuenta años después
La crítica siempre situó a Aladdin Sane un escalón por debajo de su predecesor. Demasiado apresurado, demasiado heterogéneo, demasiado dependiente de la sombra de Ziggy. Y sin embargo, con el tiempo, el álbum ha revelado su verdadera naturaleza: no es un concepto, es un documento.
Un documento de lo que significa hacerse famoso de golpe y no saber bien qué hacer con eso. Un documento de lo que significa recorrer un país inmenso y sentirte cada vez más pequeño. Un documento de lo que significa estar en el escenario cada noche mientras el personaje que interpretas empieza a devorarte por dentro.
En sus propias palabras, años después, Bowie reconoció: “Era casi un álbum de transición… pero curiosamente, en retrospectiva, para mí es el más exitoso, porque está más informado sobre el rock and roll que Ziggy.”
Presencia en la historia
Puesto 277 en la lista de los 500 mejores álbumes de todos los tiempos de Rolling Stone (2003)
Puesto 77 en el top 100 de álbumes de los años 70 de Pitchfork
Puesto 230 en los 500 mejores álbumes de la historia de NME (2013)
Incluido en 1001 álbumes que debes escuchar antes de morir (ed. 2018)
Portada elegida entre las 50 mejores de todos los tiempos por Billboard (2022)
Edición de 50.º aniversario en vinilo picture disc lanzada el 14 de abril de 2023
