Educación especial: La adaptación en tiempos de crisis

La pandemia del COVID-19 dejó evidentes secuelas en el sistema escolar chileno, cuya visibilidad solo ha ido en aumento gracias a los distintos estudios realizados en la posterioridad del confinamiento. Sin embargo, el impacto de la crisis en la calidad de la educación especial en Chile permanece como un tema secundario.

Por: Florencia Plá.


Rescatada de la página del Ministerio de educación.


La modalidad de clases online entre el 2020 y 2021 generaron que los docentes se reinventaran rápidamente para poder continuar con el plan de estudio con sus alumnos/as, pero aquellos que trabajan en escuelas especiales se vieron con grandes conflictos de cómo iban a realizar el seguimiento de sus estudiantes a la distancia sin que esto les perjudicara de alguna manera. Este es un tema que afecta a niños/as y jóvenes ya que trabajan hasta con estudiantes de 26 años.

Las escuelas de educación especial están encargadas de educar a estudiantes con discapacidad y brindarles una enseñanza personalizada con un apoyo permanente junto a un grupo de profesionales para su desarrollo social y comunicacional. En la actualidad, hay cerca de 450 mil alumnos/as con necesidades educativas especiales transitorias (NEET) y 140 mil de manera permanente (NEEP), en donde durante los últimos tres años ha crecido en un 17% y un 19%. A pesar de la gran cantidad de personas que necesitan de esta educación, reiteradas veces han dado a conocer la poca visibilidad y apoyo que les ha entregado el gobierno, especialmente en periodo de pandemia.

Durante los dos años de confinamiento fue bastante difícil sobrellevar esta situación, tanto para los docentes como para las familias de los estudiantes, ya que ellos necesitan de una constante supervisión junto a psicólogos, psicopedagogos, fonoaudiólogos, etc. Por lo que los/as educadores/as diferenciales tuvieron que adaptar sus horarios laborales para poder trabajar con cada alumno, coordinando que este estuviera con un tutor en su casa que pueda ir apoyando sus enseñanzas, además de que debían contar con materiales especiales para utilizar dentro de la sesión. Tras un estudio realizado en 2020 encabezado Catalina Santa Cruz, doctora en psicología e investigadora asociada a la línea de inclusión de la discapacidad del CJE ella concluyó, en su entrevista con el diario Usach, tras los resultados que “la educación especial dada por colegios públicos, o escuelas especiales, ha estado muy al debe con respecto a la que se ofrece a los estudiantes sin discapacidad”.

Otro tema importante para tocar es que no todos los estudiantes contaban con los recursos económicos para poder llevar a cabo las clases online, lo que complicó mucho más el escenario. Por un lado, están aquellas escuelas que cuentan con el Programa de Integración Escolar (PIE), el cual le brinda recursos y apoyo a establecimientos para que puedan recibir a cierta cantidad de alumnos con discapacidad, con capacitaciones, materiales especiales, recursos humanos especializados, entre otros, junto con un plan de estudio que deben seguir. Por otro lado, están las escuelas especiales que cuentan con menos recursos y reciben a estudiantes de bajos niveles económicos. En ambos casos, durante la pandemia las soluciones concretas fueron pocas y había una parte de la población que carecía de las necesarias para una educación de calidad durante la pandemia. Una alternativa que realizaron en recintos fueron los «encuentros sociales virtuales» en donde los docentes se juntaban en pequeños grupos para realizar actividades con junto a sus estudiantes con NEE, generando interacciones sociales. Al implementar esto se visualizaron mejoras en la adaptación a las jornadas escolares.

Dentro de un conversatorio realizado por la Universidad de Los Andes llamado «Encuentro X Chile» el director asesor de la Fundación Coanil, la cual se dedica a la ayuda de niños/as y jóvenes con discapacidades intelectuales en educación, capacitación y protección, Pablo Coloma explicó que las subvenciones dentro de estos establecimientos son bastante injustas, ya que se entrega un aporte monetario por cursos, por lo que un estudiante que asiste a un colegio que cuenta con el programa PIE recibe una mayor subvención más la del establecimiento donde en cada curso hay cerca de 40 alumnos. Mientras que si se cambia a una escuela especial pierde ese “privilegio”, ya que los cursos cuentan con un máximo de 15 alumnos por curso u ocho si cuentan con discapacidades múltiples, lo cual lo vuelve bastante injusto.


El siguiente mapa interactivo muestra ocho centros educacionales que son sustentados de la Fundación Coanil.

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